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La forma de comunicarnos con los dispositivos es una parte fundamental de su diseño. De poco vale haber construido el mejor ingenio mecánico o tecnológico si no somos capaces de interactuar con él de un modo ágil e intuitivo. Incluso en el caso de los animales, antes de la irrupción de la tecnología industrial, el diseño de sistemas para hacer que fuera fácil manejarlos a través de riendas, carruajes o incluso la voz o los gestos fue una parte imprescindible de su domesticación.

El control remoto en ingeniería e industria

En los primeros ingenios mecánicos, como los barcos con los que se realizaron los primeros grandes movimientos migratorios y comerciales intercontinentales, fue necesario desarrollar sistemas para facilitar la navegación sin necesidad de estar justo al lado del timón propiamente dicho, o para plegar y desplegar velas.

En la automoción también se llevó al cuadro de mandos todo lo necesario para actuar remotamente sobre la dirección, el freno, el acelerador o la caja de cambios. Y en la aviación también; hoy en día, un cuadro de mandos es, básicamente, un inmenso conjunto de controles remotos para actuar sobre los sistemas de navegación.

En la industria, se desarrollaron igualmente sistemas de control remoto para accionar mecanismos en los que no es posible la intervención humana directa por razones de seguridad: en siderurgia, en construcción o en plantas de fabricación, es habitual que las grandes máquinas se manejen mediante desarrollos de control remoto específicos.

De todos modos, los primeros mandos a distancia para un uso “doméstico” aparecieron con una afición que aún hoy sigue siendo sumamente popular: el modelismo. A finales del siglo XIX, Nikola Tesla patentó un sistema denominado ‘Method of an Apparatus for Controlling Mechanism of Moving Vehicle or Vehicles’ allá en 1898. La demostración de su funcionamiento fue controlando remotamente un barco a escala. En 1903, Leonardo Torres Quevedo presentó el Telekino, que también demostró usando un barco a escala en el puerto de Bilbao en 1906.

La electrónica de consumo y los “huesos vagos”

Con la llegada de los dispositivos de la electrónica de consumo, también se vio que el control remoto de los mismos era muy conveniente. En los años 30 y 40 del siglo pasado, los fabricantes de aparatos de radio empezaron a incluir sistemas de control remoto en algunos de sus modelos, con tecnología inalámbrica en algunos casos.

Para los televisores, que llegaron más adelante, el pionero fue Zenith, con su mando a distancia cableado llamado Lazy Bones (huesos vagos). Era un mando cableado, para cambiar de canal y subir o bajar el volumen. El Space Commander fue una versión posterior sin cables, usando ultrasonidos. Los mandos infrarrojos llegaron a finales de los 70 del siglo XX dando el pistoletazo de salida a un fenómeno que, progresivamente, ha ido haciéndose más diverso y complejo.

En la última década, la proliferación de dispositivos de electrónica de consumo ha hecho que los salones de las casas se conviertan en una colección de mandos. En algunos casos se pueden ver mandos a distancia universales capaces de asumir el control de varios dispositivos de un modo centralizado, pero no es habitual. Además, cada mando suele ser un jeroglífico repleto de botones, muchos de ellos con más de una función incluso.

El uso de los gestos también se ha explorado, ya sea mediante gestos realizados con el propio mando o a través del uso de cámaras que “ven” nuestros gestos frente al dispositivo. Es una técnica que se usa en los móviles para hacer selfies, por ejemplo. Usando gestos con la mano se puede activar el disparador. O simplemente sonriendo.

El futuro, la voz y las apps

La siguiente revolución en el campo de la comunicación entre las personas y los dispositivos es la voz. Es un proceso que lleva tiempo integrar de un modo natural, pero en los últimos cinco años ha habido un progreso excepcional en este campo. Tal es el grado de avance que no sería extraño pensar que, a corto plazo, las nuevas generaciones de personas nacidas en esta época vean como un atraso cualquier tipo de interacción con los dispositivos que no sea a través de la voz.

De igual modo que la interacción táctil es lo natural para los millennials, la interacción por voz será la normal para las siguientes generaciones. Voz, junto con Inteligencia Artificial, entendida como la capacidad de los dispositivos para “adivinar” nuestras intenciones y para entendernos usando un lenguaje natural. Y también, no podemos olvidarnos de ellas, junto con apps en nuestros aparatos móviles.

Ya en la actualidad es posible amplificar nuestra capacidad para interactuar con los dispositivos electrónicos de consumo usando apps en nuestro smartphone. Sin ir más lejos, la aplicación SmartThings de Samsung se integra perfectamente con la experiencia de uso del televisor, convirtiendo al smartphone Android o iOS en una extensión del televisor y viceversa.

El televisor, el centro de control del hogar

A estas alturas, el progresivo incremento en el número de dispositivos electrónicos de consumo y la inminente llegada del hogar conectado hacen que algunos fabricantes se hayan puesto manos a la obra para redefinir la forma en la que se conectan y comunican los dispositivos, así como la forma en la que los usuarios se relacionan con ellos.

Samsung, por ejemplo, ha convertido a sus televisores en el centro neurálgico del hogar conectado. La familia QLED TV de 2018 está integrada dentro del ecosistema SmartThings, de modo que todos los dispositivos conectados de casa, sean electrónicos o electrodomésticos o domóticos, puedan manejarse y monitorizarse de un modo centralizado a través de una pantalla, la del televisor o la de los dispositivos móviles con la app SmartThings.

Además, Samsung lleva algunas generaciones redefiniendo el concepto de control remoto, hasta llegar al One Remote. La simplicidad es la complejidad resuelta, y el One Remote es el resultado de haber resuelto la complejidad de la interacción entre el usuario y el televisor. Y no solo el televisor, sino también entre el usuario y todos los dispositivos conectados a través del televisor.

One Remote, un mando para controlarlos a todos

El One Remote permite controlar a todos aquellos dispositivos que estén conectados al televisor a través de HDMI gracias a la tecnología de auto detección implementada por Samsung para los televisores QLED TV. De esta manera, el televisor se ocupará de identificarlos, “aprender” sus comandos y poner ese conocimiento en manos del usuario a través del control remoto propiamente dicho, simplificado al máximo para hacer que su manejo sea ágil e intuitivo.

One Remote también integra micrófono para escucharnos cuando usamos la voz para interactuar con el televisor. En un momento en el que las funcionalidades habilitadas en los televisores se cuentan por centenares, la voz permite ir directamente a la que nos interese sin saber en qué menú o submenú está o en qué botón se encuentra escondida.

A través de la voz podemos preguntar al televisor qué tiempo hará o ir directamente a los canales de deportes o de series sin más que decirlo, literalmente. La integración del micrófono en el mando One Remote es perfecta para ello.

Una interacción cada vez más sencilla

Tecnologías como la voz o incluso el control mediante el pensamiento, del que ya se empieza a hablar en términos bastante realistas de cara al futuro, están integrándose de un modo natural en la tecnología de los televisores. A medida que incorporan más funciones, es necesario redefinir las interfaces de usuario para evitar que la complejidad se traslade a los usuarios.

Samsung ha hecho un buen trabajo, partiendo casi de cero, para rediseñar la forma de interacción con sus televisores y, por ende, con los dispositivos conectados del hogar a través de la plataforma SmartThings.

Imágenes | Controles remotos en WikipediaControl remoto Zenith en WikipediaCuadro de mandos de un Airbus A380 en Wikipedia

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