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El futuro de la televisión ya es, sin duda, el presente. La resolución 8K hace acto de presencia cuando aún el 4K comparte espacio en las tiendas con el Full HD y el usuario contempla cómo la oferta se diversifica y multiplica. El salto de calidad es evidente. Si en Full HD la imagen que veíamos en el televisor estaba creada y compuesta por dos millones de píxeles, y en uno 4K UHD por ocho millones de píxeles, gracias a los nuevos paneles 8K nos vamos hasta los nada menos que 33 millones.

A menos que el lector reflexione un poco sobre este notorio aumento de calidad, una pregunta le asaltará, sin duda. Si aún no hay, apenas, contenido 8K disponible, ¿de qué me serviría adquirir y tener en el hogar un televisor de tal resolución? Y si al final decido ir a la tienda y llevarme a casa uno, ¿cómo se verá el contenido de las televisiones públicas y privadas en HD o los vídeos y películas cuya resolución nativa sea en Full HD? Al tener que realizar un reescalado de la imagen, y pasar a 8K ¿se perderá calidad, nitidez y profundidad?

Preguntas todas ellas comprensibles, sobre todo teniendo en cuenta que los televisores 8K que se encuentran en el mercado suponen para el potencial cliente una inversión económica considerable. Aun así, la aparición gradual de contenido en 8K, como la pasada edición de Roland Garros o los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, hace que cada vez más usuarios se planteen la adquisición de una de estas pantallas.

La inteligencia artificial, clave para ofrecer la mejor imagen en cada situación

En el interior de los cinco modelos que en la actualidad ofrece Samsung de televisores con resolución 8K se encuentra la respuesta a todas estas preguntas. Se trata del procesador Quantum Processor 8K, una máquina que aprovecha la inteligencia artificial. Está diseñada por la firma coreana para ofrecer siempre la mejor imagen, sea cual sea su proveniencia.

Gracias a un algoritmo de aprendizaje automático, el procesador Quantum 8K de los televisores Samsung es capaz de analizar cada frame ofrecido en el televisor. Luego, a través de una red neuronal, decide proyectar la versión más adecuada para que el resultado sea lo más preciso posible. En este proceso se incluye el escalado de imágenes con resoluciones inferiores, la cantidad de brillo que exige cada escena gracias a la tecnología Quantum HDR o el análisis escena a escena para ofrecer el sonido que mejor se adecue a las mismas.

Escalado de imagen gracias al procesador Quantum 8K

Gracias al machine learning y a la inteligencia artificial, el Quantum Processor 8K compara cada frame que, en ese momento, está ofreciendo el televisor, con una base de datos de imágenes. De este modo, sabe cuál es el método de escalado que hay que aplicar para ofrecer el contenido sin pérdida de calidad. El escalado de la imagen desde una resolución Full HD o 720p requiere un procesador de última generación. El Quantum Processor 8K es capaz de escudriñar los datos de millones de contenidos, organizarlos en aspectos tan importantes como las texturas y los bordes de los elementos integrantes de la escena. Así, es capaz de optimizar imagen por imagen para realizar un escalado que evite el dentado de las mismas y la aparición de ruido.

El proceso de análisis de la imagen se puede explicar de la siguiente manera. La red neuronal dispone de millones de imágenes de muestra en diferentes calidades de las que el procesador aprende a distinguir sus puntos flacos o defectos, ayudando a posteriori a corregirlos, comparándolas con otras tantas imágenes que carecen de dicha imperfección. Este proceso se realiza, siempre, en tiempo real y se adecúa a diferentes tipos de fuente de contenido.

“La diferencia entre el escalado tradicional y el que se realiza a través de la inteligencia artificial es que antes, para el primero, se utilizaba tan solo un algoritmo. Tenías una señal en Full HD y el algoritmo te decía, por ejemplo, que cada píxel se debía dividir en otros cuatro para conseguir la señal 4K. Era una formula fija, matemática», señala Pablo Requejo, Premium TV Product Manager en Samsung Electronics. «Ahora, con la inteligencia artificial, se opera de distinto modo: en Corea tenemos servidores con bases de datos de miles de millones de imágenes en resolución 8K que han sido degradadas a resoluciones HD. Lo que hace el procesador es comparar las imágenes de menor resolución con las de mayor resolución, almacenadas en la base de datos, y aprender como los pixeles en una misma imagen en diferentes resoluciones se han ido pintando. De este modo, y a través de 256 algoritmos, el televisor sabrá cómo pintar los píxeles de manera que la imagen quede en la mejor resolución posible”.

Tal como explica Pablo Requejo, las imágenes almacenadas están clasificadas por categorías. Cuando el televisor detecta, por ejemplo, una escena en la que aparece un bosque, se aplican los algoritmos específicos de ese tipo de imágenes que previamente se han creado en los servidores ya mencionados para que el escalado de la imagen original sea lo más similar a una imagen en 8K real que acabará viendo el espectador. “Además, el procesador irá aprendiendo cada vez más con el tiempo y se irán mejorando los algoritmos de escalado, renovándose a través de un firmware que el usuario actualizará en el propio televisor».

Escucha lo mejor en cada momento gracias a un sonido optimizado

La inteligencia artificial, así como es capaz de analizar cada imagen de manera independiente para ofrecer la mejor versión de sí misma según sus características, hace lo propio con la banda de sonido. Y actúa del mismo modo, analizando el sonido que recibe y puliendo, en tiempo real, las imperfecciones que detecta.

Gracias al machine learning del procesador, cuantas más muestras de sonido reciba, más inteligente se volverá nuestro televisor con el tiempo, pudiendo ofrecer un sonido más optimizado. A este proceso, Samsung lo llama análisis escénico. Los modelos de televisores QLED 8K analizan cada escena para distinguir y clasificar las distintas señales de audio recibidas. A continuación, el audio se renderiza, ajustándolo al tipo de sonido que sea. Puede tratarse, por ejemplo, de un discurso o de un concierto de rock. Cada escena tiene su propio sonido característico. Es trabajo del procesador distinguirlos y clasificarlos antes de entregárselo al espectador.

Hay que añadir, también, el análisis del entorno que realiza el procesador QLED. Este adapta el sonido al espacio en el que va a ofrecerse, intentando adecuarlo para que el espectador reciba siempre una buena experiencia, sin importar dónde esté situado frente al televisor.

Imágenes | Samsung