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Cuando nos acercamos a la sección de televisores de un establecimiento especializado nos fijamos en la calidad de las imágenes, pero también tenemos en cuenta aspectos como el grosor o el tamaño de los marcos de la pantalla. Lo cierto es que los avances en la reducción del tamaño de los diferentes componentes que intervienen en la fabricación de los televisores de hoy son espectaculares, con logros notables en un periodo de tiempo muy corto.

Sin ir más lejos, un televisor plano actual puede tener un grosor de menos de 4 cm, como es el caso del modelo QLED TV Q9F de Samsung. Y, en ese espacio, tienen que caber todos los componentes de los que consta el televisor.

El salto más llamativo sucedió cuando se pasó de los tubos de rayos catódicos (CRT) a las primeras pantallas planas, que coincide con el salto de la electrónica analógica a la digital.

Por otro lado, ya se pueden diseñar chips a medida capaces de hacerse cargo del procesamiento de imagen por sí mismos, mientras que la conectividad se está llevando fuera de los televisores. Así sucede con la caja One Connect de Samsung, que se conecta al televisor a través de un cable de fibra óptica casi invisible.

Televisores que son cuadros

El resultado de este proceso de adelgazamiento son televisores en los que casi no parece que haya tecnología de por medio. Se pueden colgar de la pared y programar para que en la pantalla se muestren imágenes como si fuera un cuadro, sin que resulte fácil diferenciar el televisor QLED TV de un cuadro convencional.

Pero, aunque parezca que no hay tecnología, la realidad es que la hay, aunque sumamente integrada en el televisor y siempre cumpliendo su función con la mayor simplicidad que permita la evolución del diseño industrial, la electrónica o la química.

La evolución de la tecnología LCD

Con la llegada de la tecnología LCD al mundo de las pantallas, la forma de crear una imagen pasó a ser más digital. En los paneles de cristal líquido (LCD), cada píxel deja pasar una cantidad de luz gestionada por transistores TFT (Thin Film Transistors). Básicamente se cambian los electrones del tubo de rayos catódicos por una fuente de luz procedente del sistema de retroiluminación, que pasa a través de la matriz LCD y llega a los componentes RGB (rojo, verde y azul) para crear los píxeles que conforman las imágenes que vemos en la pantalla.

Los paneles LCD eran drásticamente más delgados y ligeros que los televisores de tubo. A partir de 1988, cuando se comercializó el primer televisor LCD, la evolución de esta tecnología ha sido constante. Los elementos básicos siguen siendo los mismos hoy que hace 30 años, pero las diferencias son abismales en la parte tecnológica.

Samsung QLED TV: refinamiento tecnológico

Samsung ha hecho un especial esfuerzo en los últimos años para optimizar cada uno de los componentes que intervienen en la fabricación de un televisor. Especialmente desde el año 2009, fecha de aterrizaje de la tecnología LED, los progresos han sucedido a un ritmo exponencial. Y con esos progresos, el adelgazamiento progresivo de las pantallas ha sido también notable.

Concretamente, la adopción de la tecnología LED para la retroiluminación de la pantalla supuso eliminar las lámparas de cátodo frío que se usaban anteriormente. Esas lámparas CCFL ocupaban mucho espacio, especialmente en la parte del grosor, además de necesitar tiempo para alcanzar un estado óptimo de la iluminación.

La tecnología LED ha ido evolucionando a su vez hasta llegar a la máxima expresión del modelo Samsung QLED TV Q9FN, con tecnología QLED TV, control selectivo de intensidad de 500 zonas (FALD o Full Array Local Dimming) y con un grosor de menos de 4 cm (3,94 cm), como avanzábamos un poco más arriba.

El apagado local (local dimmingpermite aumentar el contraste notablemente, por encima de lo que se consigue con la retroiluminación de tipo edge (en los bordes de la pantalla), ya que elimina fuentes de luz innecesarias en las zonas de la pantalla donde se muestran zonas oscuras.

La tecnología QLED TV, adoptada en 2015, ha sido otro elemento de gran importancia para la evolución de los televisores. Gracias a la introducción de los Quantum Dots en la fabricación de los televisores, es posible manejar niveles de brillo más elevados (hasta 2.000 nits) sin sacrificar la calidad del color (se consigue mantener el 100% de la reproducción del espacio de color incluso con el brillo al máximo), con 10 bits de profundidad y abriendo el camino a tecnologías como HDR (High Dynamic Range).

En la parte de la electrónica, Samsung ha miniaturizado los componentes al mínimo posible, incorporando además la tecnología de microprocesadores tanto para la parte Smart TV como para la del procesamiento de imágenes 4K en tiempo real a partir del procesador Q Engine.

Esta miniaturización también contribuye a que el grosor de los televisores sea mínimo, pero sin renunciar a tecnologías como QLED TV, Smart TV o el montaje en pared No Gap.

El diseño industrial es otro elemento que ha evolucionado de forma significativa. Los materiales se trabajan para que todos los componentes encajen con precisión milimétrica. Los marcos son casi invisibles sin comprometer la resistencia estructural de pantallas de 75″ o incluso más, como en el caso del modelo Q6F de 82″. Asimismo, es posible colgar los televisores en la pared como si fueran cuadros o usar peanas minimalistas sin comprometer la estabilidad del montaje.

Tecnología delgada y también invisible

La reducción del grosor de los televisores se acompaña de la invisibilidad. Los marcos tienden a desaparecer, así como los cables de conexiones. Con One Connect, Samsung consigue llevar las conexiones a una caja externa alejada del televisor a través de un único y también delgado cable, que apenas se ve una vez realizada la instalación.

QLED TV Samsung QE55Q8FN 4K HDR Smart TV


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